El cierre del Ciclo de Orquestas Jóvenes en Águilas trajo al Auditorio "Infanta Elena" a la OJ de Torrevieja, la cual vino con un programa de clara influencia literaria. De un lado, la obertura de Egmont, que Beethoven compuso basándose en la tragedia homónima de Goethe, que este escribió sobre un conde holandés que luchó por independizar a su país del dominio español, lo que acabó costándole su encarcelamiento y posterior ejecución.
De otro, la suite número 2 de Peter Gynt, que Edward Grieg compuso por encargo Henry Ibsen y que es una adaptación musical de la obra de ese mismo nombre en la que se narra una historia de ambiciones, amores, viajes y fantasía mitológica nórdica.
Como se ve, esta obra une a los dos de los mayores nombres de la cultura noruega, lo que se puede decir también de Alemania con Beethoven y Goethe.
La segunda parte del concierto estuvo dedicada íntegramente al propio Grieg, de quien se interpretaron las Danzas Sinfónicas, piezas que el autor compuso inicialmente para piano y que orquestó con posterioridad. En ellas se centra más en la música de su Noruega natal, utilizando para ello melodías de su país que habían sido recogidas por el también compositor Ludwing Lindeman que era además un estudioso del folklore nacional. La adaptación a la música sinfónica de las danzas llevaron a éstas del ámbito local a una internacionalización evidente.
Beethoven y Grieg fueron interpretados por la Joven Orquesta Sinfónica de Torrevieja, bajo la dirección de Adolfo Arronis, de manera que supusieron un brillante cierre al Ciclo, del que ya sabemos que tendrá continuación en la temporada 2016/26, con un inicio en este próximo verano y con una sorpresa que se anuncia (pero no se desvela) desde el Ayuntamiento, organizador de estos conciertos.
La finalización del ciclo permite sacar algunas conclusiones sobre este y sobre la música clásica en España. De aquel se puede decir que ha sido un éxito tanto de concepción y organización como de selección de orquestas y programa, así como de asistencia de espectadores, que se espera mayor al funcionar el boca a boca entre quienes han asistido y quienes aún no lo han hecho.
En cuanto a la situación musical, cabe recordar el erial cultural que existía en España durante la dictadura, cuando las orquestas existente se podían contar prácticamente con los dedos de una mano. Con la llegada de la democracia comenzaron a crearse en numerosos lugares pero, ante la ausencia de profesionales, hubo que recurrir a músicos extranjeros, en su mayoría procedentes de países del Este europeo. En paralelo comenzaron a proliferar los conservatorios.
Estas dos iniciativas permitieron que las orquestas empezaran a recibir profesionales españoles. Lo que los miembros de las orquestas jóvenes de Granada, Murcia, Valencia y Torrevieja han demostrado en Águilas es que la continuidad de este hecho, incluso con una participación aún mayor, está asegurada y que el futuro de la música española es brillante.
Crónica:
Félix Alcaraz

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